Un cacho de barro que sacraliza la vida autentica
Entre los desafíos que significa sacar las entrañas del espíritu tanguero, quizá el más difícil de sostener, son los propios prejuicios, la perplejidad con que se encara la tarea. De arranque se me antoja, así nomás, como si la prepotencia fuera, es condición necesaria, que permite arremeter, con seguridades muy difusas y muchas dudas en la gatera.